INVISIBLE (Karlina Fernández)


No tengo un hematoma, las palabras no te dejan huella en la piel, no tengo forma de denunciar un pequeño párrafo de ofensas. Digamos, 23 sílabas diarias por 3650 días bastan para que el resto de tu vida las recuerdes; te las comas, te las tomes, te las chupes, las aspires, te penetren. Tengo libertad de movimiento, pero mi alma quedó inválida para siempre en: “No sirves para nada. Todo esto es culpa tuya, deja que yo lo haga”.  


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Karlina, todas ellas...

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