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Mostrando entradas de mayo, 2017

EL VERDE

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Fotografía: Miguel Ramos Oya

El edificio «El verde»  de Chueca tiene una particularidad: ese edificio es habitado exclusivamente por mujeres, por mujeres lesbianas y cada una nos tiene algo que contar  
En la planta 1 - A vive Luz. Luz tiene el sexo apagado desde hace 8 años, hace 8 años que no besa una boca, hace 8 años que no la desvisten, hace 8 años le rompieron el corazón y desde entonces no encuentra los pedazos y se niega a sí misma a volver a sentir.
Yuri vive en el 1-B  es motera y carpintera, una de sus compañeras de aventuras moteras la invito a comer y ahí conoció a Lucía la madre de su amiga, una mujer casada con el deseo homosexual contenido. Lleva casada más de 25 años con el padre de Ana (su amiga motera) pero Yuri y Lucía barnizan la comida con miradas y pequeños gestos que empezarán a quemar.
Si seguimos subiendo este edificio llegamos al piso 2. 
En la planta 2- A vive Abril. Y aunque su nombre suena a primavera su sobrepeso la tiene sumergida en un invierno eterno, el…

ABUSO

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Fue mi primo, el mayor, entró a mi falda a los seis años y desde entonces no me la puedo bajar.
Pasó con mi tío, me sorprendió en el baño y desde entonces mi vida es sucia. Después de todo, los fantasmas aparecen cuando uno se está limpiando.
También pasa que un policía te pone una multa en las tetas y ya no puedes con ellas, te las quieres arrancar.

Fue ese amigo de mi mamá, ese que siempre estaba en la casa… no sé cómo, ni cuándo; un día de tanto estar en la sala llegó al cuarto, me arrancó la muñeca y jugamos a que yo era una. No me gusto el juego, le pedí perdón a mi muñeca, creo que ella se vengó de mí.
A mí me durmieron y al día siguiente me compraron Postinor y una nueva pantaleta sin sangre, para que continuara mi vida.
Mi papá un día me penetró tan fuerte y me calló la boca conteniendo en sus dedos mis ganas de morir… pero yo creía que era normal… que así como cuando me enseñó a manejar bicicleta, que me soltó y me dijo que si me caía no llorara; que me limpiara la sangre y mantuv…

HASTÍO

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Me aburrí de ti con la precisión que tiene el hastío y la serenidad del que sabe que ya no vuelve.
Liviana viajo, preciso vivirme sin equipaje; no insistas conmigo. ¿Sabes lo que te puede arder la mañana siguiente el mensaje ya, más nunca enviado?
Nada es peor que mirar unos ojos vacíos en donde antes habitaba el amor. Vuelve sin mí a tus sismos, ya no hay retorno hacia ti.
Lo siento.


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SALUDOS

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Entonces, ¿todo bien?
La casa limpia, la taza bien fregada, el pote con el medio pote y el potecito guardados entre sí por orden de tamaño, el piso pulido, la cocina impecable, los baños relucientes.
Tu sueño: una casa deshabitada en esa tristeza higiénica, ordenada y muy tuya.
Yo... La casa que ordeno a veces; tengo sexo regado en los muebles, cerveza en la nevera, friego cuando quiero.
Mi sueño: una casa deshabitada con esta tristeza anárquica, desordenada y muy mía.
Demasiado tarde para ser libres, ¿no crees? No extrañas gritarme y corregirme...
yo extraño el grito mientras limpio la taza, sin ti.

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VETE

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Móntate en el avión, maldice Venezuela, mastúrbate con el pasaporte.
Cuando te reciba, abrázalo como el héroe salvador en suelo extranjero. Insístanse juntos, come mucho, ten sexo frígido pero nostálgico, ¡tenían tiempo sin verse!
Cásate por los papeles... Y cuando ya tu estómago se restablezca, hayas surtidos tus ojos de paisajes del primer mundo y sigas sin tener un orgasmo heterosexual; el tiempo, lento, me irá nombrando.
Las madrugadas salvajes te van a acosar; la risa, que te venía mientras teníamos los bolsillos rotos pero el sexo surtido, vendrá a acompañarte en las noches de insomnio.
Admítelo: Nunca nadie te había hecho el amor en la boca, no habías sido poema en vivo, ni hoja para un verso erótico. Mi pecho fue nido, no jaula. Lo sabes.
Tus manos se estrenaron en mi sexo y ahí me quedé. Y de ahí no me baja un hombre... me baja el olvido, me baja otra hembra;
pero un hombre no.

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DE VISITA AL NIDO

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Son las tres de la mañana, estoy ebria, volví a casa de mi mamá

y ella está como siempre, desconectada. Revisando cuando llegué, si había dejado algo desordenado.
No notó el inmenso desastre de mis lágrimas; mi rostro no es la cocina. En el fondo, no hay nido, no hay calor real, pero necesitaba este asilo que no es. Este quedarte en ese algo que esta partido; pero al menos perteneces.
La libertad últimamente es una paradoja. Me siento el niño de la calle que busca la calle, ese callejón sin fronteras y lleno de peligro que entendió su casa y no pudo, por muy adoptado que fuera, entenderse posible.
No quiero otra madre, ni otros árboles, ni otros gritos. Me prefiero sola y, en el peor de los casos, me prefiero en la calle de mi madre loca, de mi madre mala.

Ahí, dormida y desconectada, muy cerquita y muy lejos de mí. No quiero en realidad que nadie suplante sus arrugas, su maltrato, su olvido. Es un síndrome de Estocolmo tan hermoso, que no quiero salir de la sala, de su sala que es guarida fría.…

POESÍA PAÍS

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HAMBRE Se aloja en mí como un dolor que aprendió a acomodarse. En mis sueños de grandeza, ahora incluyo un pabellón. Mientras recibo un Óscar sueño que como sushi, mientras me publican un libro se fija mi mente en la mesa de pasapalos. Todo lo culináriamente nimio, ahora es una grandeza que imagino.
Me molesta tener hambre; tres veces al día es la regla y protesta mi imposibilidad de cumplirla. Si pasan más de dos días le digo al cuerpo que se espere; que ayer comimos arroz con fe, que debería aguantar.
Pasta, queso, torta. Todo es inalcanzable; mendicidad de la clase media. Tener dónde dormir y esconder tu miseria en un apartamento promedio.
Tengo hambre, mucha hambre. Mientras escribo el verso, la hoja es de leche condensada; las palabras son chispas de chocolate. Y no se sacia, no se puede.
Es la venganza de un país ingenuo y una población inconsciente. Arepa, azúcar, café, todo es inalcanzable. El dolor de cabeza es cómplice del malestar, disgrego los síntomas con chistes y música acelerada.
Tengo hamb…