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Mostrando entradas de abril, 2018

POLIDORPIO

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              En un hermoso apartamento de Madrid vive Yuli y Pablo  joven pareja con una hermosa hija, Enma de cinco años y con ellos (y sin ellos saberlo) vive un duende, se llama Polidorpio es un duende de los malos, oscuro como sus intenciones caza niños, especialmente aquellos que son muy carismáticos y hermosos, juega con ellos hasta quitarle su luz, deprimirlos y dejarlos en estado vegetal. Al principio de los juegos con Enma Polidorpio se mimetizaba entre los juguetes, como un astuto camaleón se transformó en Mickey Maouse , Minie , Barnie  logrando la atención de la niña. Cada vez que ella jugaba, se acercaban más a la puerta, el ritual consistía en que justo en el juego número seis cruzarían la puerta y con ella el umbral, ella se desmayaría y al despertar miraría a Polidorpio y su verdadero y aterrador aspecto, le causaría tal impresión que jamas volvería hablar y sus ojos quedarían vacíos mirando al duende, mientras el duende ganaría poder.   - Enma mi amor, ¿por qué abrist

MUJER 2

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Ella no me quiso nunca Yo le invente palabras en su boca Para creerla posible yo puse esperanzas en donde ella ponía certezas. No brillaba mi nombre en su boca Esa linda boca imposible que no me dio nunca ni un beso piadoso Ella, tan adulta y precisa Jamás me dio de vuelta un suspiro no milito por mis piropos no se cautivo con mis ocurrencias. Ella me declaro corriente como mi cuenta bancaria. Con sus silencios y su indiferencia  me enseño que no todas, pero que sobre todo, ella, no. Ella no me quiso nunca y me conoció toda Y así toda, nunca me abrió las piernas, ni la boca ni mucho menos el corazón. Fue humillante su amabilidad me fui incomoda y abatida asustada de encontrarme otra como ella así, precisa, adulta, con autoestima. Si te ha gustado la lectura, y quieres colaborar conmigo haz clic  AQUÍ tu contribución para el mantenimiento del blog es de gran ayuda.

MI AÑO 33

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Fotografía: MLLaura MI AÑO 33 Caracas, 2017 Fue un año extremo: enero me consiguió haciendo teatro, mi bolsillo ya mostraba rastros de desnutrición, mi ego tenía sobrepeso; viví sola en Caracas en un apartamento tipo estudio con un alquiler amable en donde juraba que tendría sexo incansable por los 365 días del año. En la pared reposaba un cuadro con una mujer semidesnuda que imaginé mi amante, (sí, ya saben lo que hice) y que en ocasiones veía acostada en mi cama matrimonial. La inflación era un dragón inmenso incinerando los ingresos de una obra que me llenaba el corazón, pero no el estómago. En esa pieza teatral protagonizaba e interpretaba el personaje de un niño que narra cómo a su hogar lo quiebra el alcohol y las drogas y a los 12 años dice: “Adiós a todos” y se va de su casa. Después febrero me sorprendió haciendo stand-up comedy en microteatro, cené ron ese día (el ron que me dieron esa noche); sin embargo, los aplausos me alimentaron el espíritu, la fortuna era