POLIDORPIO

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En un hermoso apartamento de Madrid vive Yuli y Pablo  joven pareja con una hermosa hija, Enma de cinco años y con ellos (y sin ellos saberlo) vive un duende, se llama Polidorpio es un duende de los malos, oscuro como sus intenciones caza niños, especialmente aquellos que son muy carismáticos y hermosos, juega con ellos hasta quitarle su luz, deprimirlos y dejarlos en estado vegetal. Al principio de los juegos con Enma Polidorpio se mimetizaba entre los juguetes, como un astuto camaleón se transformó en Mickey Maouse, Minie, Barnie logrando la atención de la niña. Cada vez que ella jugaba, se acercaban más a la puerta, el ritual consistía en que justo en el juego número seis cruzarían la puerta y con ella el umbral, ella se desmayaría y al despertar miraría a Polidorpio y su verdadero y aterrador aspecto, le causaría tal impresión que jamas volvería hablar y sus ojos quedarían vacíos mirando al duende, mientras el duende ganaría poder. - Enma mi amor, ¿por qué abriste la puerta?




DESENCUENTRO

Espero el ascensor en un edificio cualquiera; se abre y está una mujer, me mira y se sonroja, intenta ocultar su risa nerviosa, baja la cara, espera unos segundos y dice sin mirarme: 
“Ay, creo que ya el montón de niños se van a montar”. Insiste en ocultar la risa nerviosa, se suena los dedos, la observo: tiene los labios rojos, unos hermosos labios pintados de rojo, un jean, una camisa roja y un cabello negro y lacio que cae sensualmente hasta sus hombros.

“¿Aquí hay un colegio?”, digo serena, buscándole los ojos. “No, una cosa ahí de tareas dirigidas”. Intenta mirarme otra vez. Lo hace y, velozmente, vuelve a bajar la cara. Se abre el ascensor, caminamos hacia la puerta.

“Es que son muchos, a veces se daña el ascensor y son ellos, muy traviesos esos niños”. Llegamos a la puerta, salimos, es bella pienso. Sus labios perfectamente pintados de rojo también lo son, “sí. Imagino que son traviesos” respondo y sigo. Ella se queda en la entrada. Voy prendiendo la moto, ella está de espaldas, es delgada, es hermosa, seguro es bisexual pienso, seguro tiene una historia con alguien, seguro tiene algún trastorno, seguro mis prejuicios son muchos o llevo a cuestas muchas historias.

Me pongo el casco, prendo la moto, espero a que me mire, se que va a voltear, voltea, me sonríe dispuesta, le sonrió lejana. Me despido de ella en silencio y de la oportunidad que acabo de dejar ir, porque ella era hermosa; pero yo estoy muy cansada y, por ahora, no quiero volver empezar.


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Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Quiero más historias de estas !!!
Agradecida .

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