EL VERDE

Imagen
Fotografía: Miguel Ramos Oya

El edificio «El verde»  de Chueca tiene una particularidad: ese edificio es habitado exclusivamente por mujeres, por mujeres lesbianas y cada una nos tiene algo que contar  
En la planta 1 - A vive Luz. Luz tiene el sexo apagado desde hace 8 años, hace 8 años que no besa una boca, hace 8 años que no la desvisten, hace 8 años le rompieron el corazón y desde entonces no encuentra los pedazos y se niega a sí misma a volver a sentir.
Yuri vive en el 1-B  es motera y carpintera, una de sus compañeras de aventuras moteras la invito a comer y ahí conoció a Lucía la madre de su amiga, una mujer casada con el deseo homosexual contenido. Lleva casada más de 25 años con el padre de Ana (su amiga motera) pero Yuri y Lucía barnizan la comida con miradas y pequeños gestos que empezarán a quemar.
Si seguimos subiendo este edificio llegamos al piso 2. 
En la planta 2- A vive Abril. Y aunque su nombre suena a primavera su sobrepeso la tiene sumergida en un invierno eterno, el…

QUE DIOS APAREZCA

No quiero tomar fotos en un supermercado lleno de productos en el extranjero, no quiero drenar en varios selfies la profunda soledad que se puede llegar a sentir cuando se está en un país distinto; tampoco quiero bañarme con tobos de agua sucia y sentir un lujo la regadera, ni vivir al vértigo de mi último dígito de la cédula. No quiero despedir a más nadie en el aeropuerto, sobre todo, no me quiero despedir a mí, no quiero negar o morder la idea de un chavista o descalificarlo como un ser inferior, (al chavista votante) sería hacerle lo mismo que la iglesia católica hace con mi sexualidad y me da susto parecerme al "evangelio".

Yo simplemente quiero que aparezca Dios, que explique que entendimos mal la redacción de la Biblia y la paja de sus apóstoles; quiero que venga iracundo y saque a los fariseos del territorio nacional; que no camine sobre las aguas (no estamos para malabarismos), simplemente, que esta vez el vino lo convierta en agua...LIMPIA. Sí, que aparezca en El Guri, en Siria, en las fronteras entre los mundos enemistados, en la frontera entre la tolerancia y la pasividad. Yo quiero que aparezca en la asamblea, en el TSJ, en los supermercados, en la conciencia. Sobre todo ahí, en la conciencia.

Porque yo no quiero ser una refugiada, una inmigrante, una sumisa de productos básicos, una adicta a necesidades inventadas, y la verdad, me siento perdida, sin identidad.

Camino y no encuentro respiro, inhalo calima, humo, esclavitud y quiero gritar, porque tengo meses sin probar pasta y un año sin abrazar a una de mis más entrañables amigas. Quiero gritar porque los anaqueles del espíritu también se me vacían, no me llegan por ejemplo los besos de la mujer que amo y llega un momento en que el skype se vuelve chocante, el vidrio de la pantalla parece una cárcel que impide a la piel un respiro, porque a la sangre también se le va el agua cuando los abrazos sólo son mensajes que dicen “Te abrazo” y la imaginación llega a ser lejos de una herramienta, una intangible crueldad. Entonces, yo necesito que aparezca Dios, que alguien lo busque, que aquí no llueve ni agua ni buenas noticias, que nos perdone tanta insensatez, tanta viveza nacional.

De verdad, necesito con urgencia que Dios se vuelva viral, necesito seguirlo porque me siento sola, extranjera en mi país, porque me siento triste, porque a esto no se le puede llamar país; entonces necesito que aparezca, yo espero tres días si es necesario pero la cuarentena colectiva se ha extendido a 17 años, el diablo esta encaprichado con nosotros.

Por eso Yo quiero que Dios aparezca o, al menos, que aparezca mi fe por él.


Si te ha gustado la lectura, y quieres colaborar conmigo haz clic AQUÍ
tu contribución para el mantenimiento del blog es de gran ayuda.

Comentarios

Entradas populares de este blog

MI TÍA, LA DE LA PLAYA

TONTÍN

EL VERDE