POLIDORPIO

Imagen
En un hermoso apartamento de Madrid vive Yuli y Pablo  joven pareja con una hermosa hija, Enma de cinco años y con ellos (y sin ellos saberlo) vive un duende, se llama Polidorpio es un duende de los malos, oscuro como sus intenciones caza niños, especialmente aquellos que son muy carismáticos y hermosos, juega con ellos hasta quitarle su luz, deprimirlos y dejarlos en estado vegetal. Al principio de los juegos con Enma Polidorpio se mimetizaba entre los juguetes, como un astuto camaleón se transformó en Mickey Maouse, Minie, Barnie logrando la atención de la niña. Cada vez que ella jugaba, se acercaban más a la puerta, el ritual consistía en que justo en el juego número seis cruzarían la puerta y con ella el umbral, ella se desmayaría y al despertar miraría a Polidorpio y su verdadero y aterrador aspecto, le causaría tal impresión que jamas volvería hablar y sus ojos quedarían vacíos mirando al duende, mientras el duende ganaría poder. - Enma mi amor, ¿por qué abriste la puerta?




FIJACIÓN (Karlina Fernández)



Después de tantas camas y tantas noches
llega entonces la misma timidez,
aquella taquicardia angustiosa que no me deja tocarte,
ese dolor cobarde que me deja en ridículo y a distancia de ti.

Después de ensayar en tantos cuerpos y dejar mí numero en tantas bocas,
cuelgo tu cuerpo tibio en el perchero triste de mi poca valentía,
lloro pasito, en prosa, en verso, en la almohada.
Lloro sin lágrima alguna, con tanta fiebre de lo mismo
que si no me odio me castiga Dios.

Este amor mío, tan estúpido, nunca creció,
se quedó en la cicatriz, en la lonchera,
en las plazas, en la última fila del salón;
con asma en los suspiros,
bebiendo ron para ser fuerte,
nebulizándose de cualquier droga para acercarse.

Porque los cinco sentidos no bastan para mirarte a los ojos,
las frases buenas las borran mis manos que sudan,
mi afán felino se depreda a si mismo cada vez que ríes.
Y así no puedo, contigo no puedo, nunca he podido, nunca.

Yo, la que intimida, la que tira el taquito, la que pone de moda el chiste.
Basta con que me respires de cerca para que me asfixie a lo lejos.
Repito que puedo y vienes tú, encantadora hasta rendirme,
y retrocedo temerosa insistiendo que no.

Así contigo, el karma de mi pasiva actitud,
que me manda a escribir versos necios como premio de consolación,
porque no hay manera
de empujarte a mis ganas,
de besarte la boca,
de hacerte el amor con valentía.
Entonces, cuando te vas,
vuelvo segura a buscarme una,
que no sea tan tú pero que se parezca,
porque tú eres todas las mujeres que me gustan.

¡Si te ha gustado la lectura, déjame tu comentario!
Karlina, todas ellas...

Comentarios

Entradas populares de este blog

MI TÍA, LA DE LA PLAYA

ESTACIÓN CAMARERA (Karlina Fernández)

TONTÍN