POLIDORPIO

Imagen
              En un hermoso apartamento de Madrid vive Yuli y Pablo  joven pareja con una hermosa hija, Enma de cinco años y con ellos (y sin ellos saberlo) vive un duende, se llama Polidorpio es un duende de los malos, oscuro como sus intenciones caza niños, especialmente aquellos que son muy carismáticos y hermosos, juega con ellos hasta quitarle su luz, deprimirlos y dejarlos en estado vegetal. Al principio de los juegos con Enma Polidorpio se mimetizaba entre los juguetes, como un astuto camaleón se transformó en Mickey Maouse , Minie , Barnie  logrando la atención de la niña. Cada vez que ella jugaba, se acercaban más a la puerta, el ritual consistía en que justo en el juego número seis cruzarían la puerta y con ella el umbral, ella se desmayaría y al despertar miraría a Polidorpio y su verdadero y aterrador aspecto, le causaría tal impresión que jamas volvería hablar y sus ojos quedarían vacíos mirando al duende, mientras el duende ganaría poder.   - Enma mi amor, ¿por qué abrist

EL NIÑO


Me monto en el metro, un niño con discapacidad se le queda viendo a un hombre calvo, el niño tendría diez años, las manos y los pies las tenía como el país: torcidos. Gritaba sin mayor coherencia, el hombre calvo estaba sentado e intentaba esquivarlo. El niño reía mientras le sacaba la lengua de forma lasciva, sí; era una imitación, algo que parecía hacer cada cuánto. Sí; un niño de diez años sacaba la lengua de forma lasciva. Se fue acercando entre besos, prácticamente se abalanzó sobre el señor que, confuso, no encontraba que hacer. El niño logró besarlo en la frente y volvió por la boca del señor; éste, enfurecido, lo empujó: "Qué te pasa carajito, quédate quieto". El niño cayó al suelo, el señor sintió culpa, el niño siguió riendo. Insistía en el señor calvo al que le beso la frente. Otro señor lo agarró, él seguía lanzando besos y sacando la lengua.

Él quería sacar la lengua. Insistía entre beso y beso; era un niño de diez años, con discapacidad, harapiento, curtido, solo. El señor calvo que el beso en la frente argumentaba: “Coño, lo empujé porque son otros tiempos pana, ¿qué sé yo si tenía una vaina?”. Sus dos amigos se reían de él: “Marico, se enamoró el carajito de ti”; “¡chamo, coronaste!, hasta beso y todo, marico”. Una señora sacó al niño del vagón mientras otro comentaba: “Sí, sáquenlo. Va a terminar jodido si sigue buscando un beso”.

La imagen fue dolorosa… como lo curtido del metro, como lo cansada que esta nuestra piedad; pero la imagen de ese niño con discapacidad, harapiento, curtido y solo que quería un beso en la boca y sacaba la lengua para pedirlo, es sólo la punta del Iceberg de todas las imágenes que lo llevan a estar así en el metro, porque este señor calvo sólo lo empujó y apenas empezaba la tarde…



Si te ha gustado la lectura, y quieres colaborar conmigo haz clic AQUÍ
tu contribución para el mantenimiento del blog es de gran ayuda.

Comentarios

Entradas populares de este blog

MI TÍA, LA DE LA PLAYA

ESTACIÓN CAMARERA (Karlina Fernández)

6 MESES Y UN ADIOS