UN DÍA DE MAÑANA

Abro lo ojos, te tengo al lado, pero el pacto en honor a tu mal humor ha sido no despertarte, mientras espero te contemplo; estás desnuda y a mi derecha como siempre, doce meses besando tu boca como un lugar privado con pertenencia y matrimonio, pero el cansancio le gano otra batalla al amor y cuando despiertes y después de servirte el café, te despediré de mi vida, mi cepillo de dientes quedara soltero en el baño, las sabanas limpias se llevaran en el centrifugado el deseo que perdí en manos de tus celos, mientras te abrazas a la almohada como un objeto que das por sentado voy terminado tu maleta, puse el agua del café a fuego mínimo para esperarte con paciencia y mientras doblo tu ropa me van llegando en fila tus defectos, militares inconscientes de esta inesperada despedida, deje un espacio en uno de tus bolsos para que metas el amor que volviste insoportable, para que metas tus lagrimas que me preguntaran: “ ¿por qué? con esa manipulación llorosa que manejas a la perfección, saco las maletas del cuarto, las dejo cerca de la puerta y reviso el café, lo prepare doble por la noticia y con mas azúcar de lo normal para contrarrestar la angustia, te sirvo en la taza que dices, es tuya y que botaré después que te marches, me siento en la silla que está enfrente de la cama a esperar que te levantes y pronuncies pidiendo un beso las palabras de rutina.
-Buen día mi amor, ¿cómo amaneciste?


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Comentarios

Ericka Pineda ha dicho que…
Que fuerte! Me ha encantado! Y es que creo que preparar la despedida es tan importante como darle la bienvenida a alguien a tu vida aunque en este caso se lleva parte de ti.